Las Virtudes son conocidas como los 'médicos del cosmos' porque mantienen el equilibrio de la naturaleza y aseguran que los milagros ocurran según la voluntad divina. Además, en la tradición mística, se les atribuye la capacidad de transformar y elevar las energías de la creación hacia lo divino.
En las Escrituras
1 Pe 3:22
Cristo ha sido exaltado a la derecha de Dios, gobernando todos los ángeles, potestades y autoridades — una referencia que incluye a las Virtudes en su tarea de gobernar las fuerzas del universo en nombre de Dios, realizando milagros y manteniendo el orden natural.
Misión y función
Las Virtudes desempeñan su función en la estructura cosmológica mediante el control y la regulación de los elementos naturales y fuerzas de la naturaleza. Ejercen el poder divino para realizar milagros en el mundo material, asegurando la coherencia del orden divino en la creación. Son los agentes del poder de Dios en la manifestación de gracia y justicia en la tierra.
Jerarquía y rango
Segunda esfera: este coro pertenece a la esfera intermedia que medía entre los Coros celestiales superiores y los inferiores, y se relaciona con la manifestación de la gracia divina a través del milagro y la ordenación del mundo natural. Esto los sitúa en una posición de acción activa en el control del universo y en la realización de milagros en el plano terrenal.
Dionisio Areopagita describe a las Virtudes como los encargados de administrar los milagros y la gracia, llevando la justicia de Dios hacia la creación. Tomás de Aquino profundiza en su papel como reguladores de las fuerzas naturales y agentes de la gracia. La tradición patrística subraya su función como los ejecutores del poder divino en el mundo visible mediante la asistencia en milagros y la regulación de los elementos.
En el Catecismo
El Catecismo de la Iglesia Católica, en el párrafo §331, identificaba a los ángeles en el contexto de las esferas celestiales, incluyendo a las virtudes como agentes de la gracia y milagros, en misión de ejercer el poder divino en el mundo.
En el Catecismo
Aunque no aparecen claramente en la liturgia cotidiana, las Virtudes son invocadas en oraciones y letanías que piden su ayuda para la realización de milagros y la protección contra desastres naturales, reflejando su papel en la voluntad divina en la naturaleza.
Su existencia nos enseña que Dios gobierna y mantiene el orden del cosmos con justicia y poder. Nos recuerdan nuestra dignidad como seres llamados a participar en su creación a través de la gracia y la cooperación con su voluntad divina, confiando en su poder soberano.
Oración
Señor Dios, Todopoderoso, te rogamos que envíes a tus Virtudes para que, mediante su intercesión, fortalezcan nuestra fe, controlen las fuerzas de la naturaleza y realicen milagros en nuestro favor. Ilumínanos con su gracia y mantén siempre el orden de tu creación en nuestras vidas. Amén.
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