En este artículo nos acercamos al Salmo 35 de la Biblia Católica, una pieza que
ha acompañado a generaciones de creyentes como una oración de defensa, una
petición de intervención divina frente a la injusticia y una
afirmación de confianza en la justicia de Dios. Aunque el número de los salmos puede variar
entre tradiciones (la numeración hebrea, la griega y la latina influye en cómo se
cuentan los versículos), para la tradición católica este salmo ocupa un lugar
destacado por su tono de súplica y su declaración de fe en la protección del justo.
Este artículo está organizado para ofrecer un recorrido pedagógico que
abarque su significado, su oración modelaria y una guía práctica de lectura.
Además, exploraremos variaciones textuales entre distintas ediciones católicas
y cómo esas variantes pueden enriquecer la experiencia de oración y reflexión. Al final,
encontrarás propuestas de oración personal, lecturas comunitarias y recursos para profundizar.
Significado del Salmo 35
Autoría y contexto histórico
Tradicionalmente, el Salmo 35 se atribuye a David, el rey pastor
de Israel, quien vivió momentos de persecución y calumnias. En la estructura del salmo,
se percibe una voz que denuncia la malicia de los enemigos y, al mismo tiempo, se
dirige a Dios como defensor y justicia divina. En la liturgia católica,
este salmo se entiende como una oración en la que el fiel denuncia ante Dios la
injusticia, confía en su intervención y, finalmente, ofrece alabanza por la salvación recibida.
En otras tradiciones, y especialmente en la numeración que procede de la Septuaginta y de la
Vulgata, este texto puede aparecer con diferencias respecto a su ubicación exacta o a su
versificación. Por ello, al estudiar el Salmo 35 es útil revisar las distintas ediciones
católicas para constatar estas variaciones, sin perder de vista el sentido esencial: la
defensa del oprimido y la confianza en la justicia divina.
Temas centrales y mensajes clave
- Injusticia y calumnia: el salmo denuncia las acusaciones falsas y las calumnias
que pesan sobre el justo, invitando a Dios a velar por la verdad. - Defensa divina: la súplica se orienta hacia la acción de Dios para exponer la
maldad y restablecer la justicia. - Confianza en la salvación de Dios: incluso en la adversidad, la fe en la
protección divina sostiene al creyente. - Juicio y vindicación: el salmo llama a Dios a evaluar a los que
oprimen y a abrir camino para la liberación del inocente. - Camino de penitencia y gratitud: la oración termina reafirmando la
fidelidad de Dios y el compromiso de alabar sus misericordias.
En su lenguaje, puedes encontrar una alternancia entre lamento y confianza, entre
denuncia de la maldad y la certeza de que Dios escucha. Este dinamismo
refleja la experiencia humana ante la hostilidad y la persecución, y ofrece al lector
una ruta para convertir el dolor en oración y la angustia en un encuentro con Dios.
Variaciones textuales y lecturas paralelas
Las ediciones católicas de la Biblia comparten la base del texto, pero pueden
aparecer variantes en la división de versículos, en la puntuación o
en ciertas formulaciones que, sin alterar el sentido, ofrecen matices diferentes.
Algunas consideraciones útiles:
- La numeración puede variar entre la tradición hebrea, la tradición griega (Septuaginta)
y la Vulgata latina. En algunas ediciones católicas modernas, el Salmo 35 puede corresponder a
lo que otras tradiciones llaman Salmo 34; la diferencia de numeración no cambia el
contenido esencial ni la finalidad litúrgica del salmo. - Versiones litúrgicas como la Biblia de Jerusalén, la Nueva Biblia Jerusalén o la
Biblia Latinoamericana, entre otras, presentan variaciones leves en la elección de palabras
para mantener la fidelidad a la tradición litúrgica católica. Estas variantes pueden ofrecer
matices poéticos o sintácticos que enriquecen la oración personal. - Enfoque pastoral: algunas ediciones enfatizan la voz del agraviado con un tono de
denuncia que invita a la solidaridad de la comunidad, mientras que otras ponen más énfasis
en la dignidad de la persona perseguida y en la misericordia de Dios. - Notas y prólogos en las ediciones católicas suelen situar la oración en un marco de
fidelidad a Dios, a la verdad y a la justicia, lo que ayuda a entender el uso práctico del salmo
en la oración diaria y en la liturgia.
Ejemplos de variaciones semánticas pueden incluir diferencias en verbos de acción
(defender, guardar, vindicar), cambios en el sujeto de la oración (Dios como defensa, o como
juez), o matices en la idea de justicia que se persigue (purgación de la mentira, reparación de
daños, restauración de la reputación). Estas variaciones permiten que el Salmo 35 sea leído
desde distintas sensibilidades pastorales y momentos de la vida espiritual.
Oración basada en el Salmo 35
Un modelo de oración personal
A continuación se presenta una oración inspirada en el Salmo 35, destinada a
quien atraviesa una situación de injusticia, persecución o calumnia. Puedes adaptarla a tu
propia circunstancia, preservando el espíritu de confianza en Dios y de búsqueda de su justicia.
-
Invocación inicial — Señor, escucha mi voz; no permitas que la mentira
triunfe sobre la verdad. En este momento te convido a ser mi defensa y mi refugio. -
Petición de justicia — Que se manifieste tu mano poderosa para exponer
la calumnia y restituir la dignidad de quien sufre. Tú conoces lo que hay en mi interior y
lo que otros ocultan; te pido que se haga justicia con rectitud. -
Protección para los inocentes — Protege a mi familia y a quienes me rodean,
especialmente a los vulnerables, de cualquier daño derivado de la malicia de otros. -
Compromiso de honestidad — Mantén mi corazón libre de rencor; ayúdame a
responder con integridad, incluso cuando la injusticia me rodea. -
Alabanza y acción de gracias — Cuando abras camino para la salvación, te alabaré
con una voz de gratitud, testificando ante los demás que Dios es nuestro escudo.
Texto modelo corto:
«Señor, defiéndeme; líbrame de los que me persiguen, de los que se yerguen contra mí.
Que se aparten sin lograrlo los que buscan mi mal, enséñame a vivir según tu justicia,
y concede que la verdad prevalezca. Te alabaré, Señor, porque tú eres mi refugio y mi paz.»
Esta oración puede convertirse en una práctica diaria: repítela en voz baja o en voz alta,
a solas o en compañía de otros que quieran orar con fe. El objetivo es cambiar la
mirada del dolor por la mirada de Dios, y encontrar en la confianza en la justicia divina
una fuerza que sostiene el camino de la vida.
Además, puedes incorporar una breve meditación que acompañe cada elemento de la oración:
- Invocación: recuerda que no estás solo; Dios escucha desde lo profundo.
- Justicia: reconoce la necesidad de verdad y de reparación para los oprimidos.
- Protección: pide resguardo para quienes no pueden defenderse.
- Testimonio: que tu vida sea un testimonio de esperanza y fidelidad.
Guía de lectura del Salmo 35
Objetivo de la lectura
La lectura del Salmo 35 debe servir para cultivar una confianza activa en Dios como
defensor y liberador, y para convertir la experiencia de la injusticia en una oportunidad de
crecimiento espiritual, comunión con la comunidad y testimonio público de la fe.
-
Preparación — Busca un momento de silencio, respira profundo y súbele al
Señor con un encendido deseo de verdad. Puedes encender una vela o colocar una imagen que te
ayude a centrarte. -
Lectura lenta y contemplativa — Lee el pasaje en voz baja o en voz normal,
deteniéndote en las palabras clave: defensa, justicia, verdad, protección, alabanza. -
Identificación personal — Pregúntate: ¿qué calumnias o injusticias
he enfrentado o estoy enfrentando? ¿Cómo me invita Dios a responder: con fe, paciencia y
rectitud? -
Aplicación comunitaria — Si lees en grupo, comparte experiencias y ofrece
oraciones por las personas que sufren injusticias en la propia comunidad o en el mundo. -
Oración y acción — Concluye con una oración de entrega: que Dios te guíe
para responder con verdad y misericordia, sin perder la esperanza en su intervención.
Guía para la lectura en diferentes contextos
- Lectura individual: enfócate en la voz interior que expresa la defensa y la confianza en Dios.
- Lectura en familia: cada miembro puede compartir una experiencia de injusticia y rezar por la solución de esa situación.
- Lectura litúrgica: puede integrarse en momentos de acción de gracias, de petición por la justicia social y de apoyo a quienes sufren persecución.
Como parte de la guía práctica, se recomienda anotar en un cuaderno las palabras que
resalten en cada lectura, así como las oraciones que surjan de manera espontánea. Este
registro se convierte en un recurso para futuras meditaciones y para compartir con otros.
Notas sobre la interpretación litúrgica y pastoral
En la tradición católica, el Salmo 35 suele ser utilizado en momentos de duelo,
de persecución o de conflicto interno derivado de la injusticia. Su llamada a la intervención
de Dios y a la confianza en la justicia divina lo hace especialmente apto para la oración
penitencial y para la liturgia de intercesión. A la vez, su lenguaje fuerte contra la
opresión puede servir para acompañar a comunidades que trabajan por la defensa de los
derechos humanos y la dignidad de toda persona.
Es importante enfatizar que, aunque el salmo contiene imágenes de juicio y vindicación,
la tradición católica lo invita a mantener un espíritu de misericordia y reparación. La
oración no se reduce a la denuncia de los demás, sino que se expande hacia la búsqueda de
la justicia, la verdad y la reconciliación, siempre en la perspectiva de la gracia de Dios.
Variaciones y matices en la Biblia Católica
A continuación se señalan algunas de las variaciones relevantes que pueden encontrarse al
trabajar con el Salmo 35 en distintas ediciones católicas:
- Numeración de versículos — como se ha indicado, la diferencia entre la numeración
hebrea y la numeración latina puede hacer que el Salmo 35 aparezca como Salmo 34 en otras
ediciones. Esto no altera el contenido, sino la numeración de cada versículo. - Elección de palabras y variantes léxicas — algunas ediciones modernas, como la
Biblia de Jerusalén o la Biblia Latinoamericana, pueden usar términos ligeramente distintos
para adaptar el texto al español actual sin perder la fidelidad doctrinal. - Énfasis litúrgico — en la liturgia de las horas y en las comunidades parroquiales,
el énfasis puede variar entre una lectura más penitencial y otra más orientada a la defensa de
la verdad y la justicia. - Aportaciones de notas pastorales — las notas al margen de ciertas ediciones
ofrecen claves para entender el contexto de David, los enemigos y las imágenes de protección divina,
lo que facilita una lectura más profunda y comunitaria.
Para quien estudia el texto desde una perspectiva académica o pastoral, es útil comparar
estas variantes en al menos dos ediciones católicas distintas y, si es posible, consultar
un comentario bíblico que se centre en el libro de los Salmos. De esa manera, se puede
apreciar la riqueza de la tradición católica y su capacidad de renovar la oración a lo largo
del tiempo.
En síntesis, Salmo 35 ofrece una plataforma para explorar la experiencia de la
adversidad, la petición de intervención divina, y la concreta acción que nace de la fe. Las
variantes textuales pueden enriquecer la interpretación sin desvirtuar su identidad central:
Dios como defensor, la verdad como camino y la justicia como horizonte de esperanza.
Recursos complementarios y lecturas sugeridas
- Lectura paralela del Salmo 35 en distintas ediciones católicas para observar
las variaciones de versículos y de vocabulario. - Estudio de los Salmos en la liturgia de las horas y su uso en las vísperas y maitines.
- Comentarios y guías de oración que abordan la temática de la defensa, la verdad y la
justicia desde la perspectiva cristiana.
Si te interesa profundizar más, busca en la biblioteca de tu parroquia o en plataformas de
edición católica las ediciones La Biblia de Jerusalén, Nueva Biblia
Jerusalén y La Biblia Latinoamericana, que suelen incluir notas y
guías para la lectura litúrgica y para la vida espiritual.
Conclusión
El Salmo 35 es, en última instancia, una oración que acompaña al creyente en la
experiencia humana de la injusticia y la persecución, ofreciendo una ruta: confianza en
Dios, búsqueda de la verdad, defensa de la dignidad y acción sabia en el mundo. Su
riqueza temática y su diversidad de versiones permiten que cada persona encuentre una
voz que resuene con su propia realidad, ya sea en la vida personal, en la familia, en la
comunidad parroquial o en la vida pública.
Que este Salmo 35 siga siendo un recurso vivo para la oración: un lugar donde la
lamentación se transforma en confianza, la justicia humana se entrega a la justicia de Dios y
la fe se convierte en una esperanza activa que se traduce en amor, verdad y servicio a los
demás.









